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LA MEDIACIÓN PENAL COMO INSTRUMENTO DE LA JUSTICIA RESTAURATIVA: SU INCIDENCIA SOBRE LOS CRITERIOS DE EVALUACIÓN Y SITUACIÓN DE LA ACTIVIDAD

La mediación penal

A falta de normativa interna, que defina o al menos centre el concepto de mediación, y a partir del contenido de las diversas normas internacionales que se ocupan de la justicia restaurativa, ésta puede ser definida como una justicia que promueve un encuentro voluntario y dialogado entre las partes para tratar de la interdependencia de sus necesidades e intereses tras la comisión de un hecho delictivo, y que para ello parte de las necesidades de las víctimas, que comprenden el trato digno, la protección, la información, la asistencia, el acceso a la justicia, la reparación y la recuperación.

Este especial interés por atender y proteger los intereses de las víctimas no se quiere olvidar del infractor o asegurarse a su costa. En los sistemas de justicia de las sociedades occidentales forman parte de nuestro patrimonio, de nuestras señas de identidad colectiva, las aportaciones de los ideales de la Ilustración; en tal sentido, atender a las víctimas no debe implicar una renuncia a los derechos sustantivos y las garantías procesales del imputado, que –originarias del espíritu ilustrado- han acompañado, aun con altibajos, el desarrollo y devenir histórico de los estados democráticos y de derecho en el mundo occidental.

Desde esta perspectiva, la Mediación Penal es concebida como herramienta de la justicia restaurativa caracterizada por hacer posible cohonestar ambas concepciones y hacer realidad la incorporación a los sistemas de justicia basados en postulados retributivos de principios y criterios restaurativos. Esta nueva mirada, esta novedosa perspectiva aplicada al proceso penal en que se desarrolla la mediación, transforma los criterios y las pautas a partir de los cuales se vienen midiendo y evaluando las actuaciones judiciales. La apreciación de los aspectos cualitativos de la actividad y su valoración coordinada y conjunta con los tradicionalmente empleados y valorados, los cuantitativos –que a su vez son también en buena medida afectados en su conceptuación-, no equivale a una simple adición de factores sino una innovadora forma de medir y estimar el desarrollo de la actividad realizada en nuestros Juzgados y Tribunales.

Indicadores de éxito y de riesgo

Así pues, y como quiera que la justicia penal afectada por la práctica de la mediación no puede continuar midiéndose exclusivamente con criterios retributivos, han de adoptarse instrumentos innovadores para proceder a su correcta y eficaz evaluación.

Los “indicadores de éxito” comúnmente utilizados a nivel internacional distinguen entre criterios cuantitativos y cualitativos.

– Entre los criterios cuantitativos pueden citarse tres:

  1. La reducción de la delincuencia (medida en términos de disminución de la reincidencia) y de la población reclusa.
  2. La disminución de los índices de victimización
  3. La valoración coste/eficacia.

– Entre los criterios cualitativos se barajan:

  1. La satisfacción de las partes, especialmente las víctimas.
  2. El mayor respeto a los derechos humanos de los implicados.
  3. La aceptación pública.
  4. Mayor cohesión social.

La determinación de los indicadores de riesgos potenciales quiere contribuir a la adopción de medidas preventivas que los eviten. Así, se diferencia entre los que pueden afectar a la víctima de los que pueden concernir al infractor.

– Entre los que pueden afectar a la víctima se señalan:

  1. El aumento de la victimización en cuanto su práctica suponga para las víctimas una carga más y venga a incrementar su miedo al delito.
  2. La eventual presión que aquéllas puedan ejercer –con razones o incluso sin ellas- para aceptar su intervención en el programa de mediación.
  3. Las dificultades, en su caso, para salvaguardar la seguridad de las víctimas.
  4. El incumplimiento de los acuerdos adoptados.

Los infractores pueden verse perjudicados al menos en cuatro hipótesis:

  1. Cuando la censura o el reproche expresado a través de la mediación no es reintegrativo (al tratarse, por ejemplo, de víctimas revanchistas o, su antítesis, excesivamente indulgentes).
  2. Al afrontar las consecuencias negativas derivadas del incumplimiento.
  3. Si significa para ellos una mera escapatoria de la justicia penal convencional.
  4. Si se vulneran sus garantías sustantivas y procesales.
  5. Si se produce una ampliación negativa de la red penal (El denominado “efecto net-widening”) con una estigmatización innecesaria, en especial en aquellos infractores –la mayoría en el segmento de delitos en que se viene aplicando con más frecuencia la mediación- pertenecientes a grupos sociales especialmente vulnerables o excluidos.

María Jorge, Aux Mundus Abogados
Bibliografía: LA MEDIACIÓN PENAL DENTRO DEL PROCESO. ANÁLISIS DE SITUACIÓN. PROPUESTAS DE REGULACIÓN Y AUTORREGULACIÓN. PROTOCOLOS DE EVALUACIÓN. DOCUMENTO IDEOLÓGICO: ANÁLISIS DESDE LA PERSPECTIVA DE LA POLÍTICA CRIMINAL Y DEL DERECHO A LA TUTELA JUDICIAL EFECTIVA. 
Grupo de Investigación Noviembre de 2010 Consejo General del Poder Judicial