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POR QUÉ ESPAÑA NO DEBE RETRASAR SUS RELOJES UNA HORA

La historia y la ciencia se unen para desmentir a los políticos. Una vez más. Según el discurso oficial, España tiene un huso horario absurdo nacido de una decisión de Franco, datada en 1940, para sincronizar nuestros relojes con la Alemania hitleriana y no con la Inglaterra de Churchill como nos correspondía geográficamente. Tranquilos, esto se va a arreglar. Parece ser que los programas electorales de los partidos para el 26 de junio van a estar repletos de loas al meridiano de Greenwich y se retrasará la hora. Por fin vamos a ser normales. Sin embargo, hay gente que dice que ya somos normales. Gente rara.

Durante la Guerra Civil la zona republicana ya había adoptado el huso horario actual, mientras los nacionales seguían con la hora de Londres. Primer desmentido. Pero como a muchos la Historia les aburre, pasemos a la economía, que es más popular. Muchos foros apuntan que cambiar las manecillas del reloj mejoraría la productividad y permitiría una mejor conciliación entre trabajo y vida familiar. Esta idea -secundada por PP, PSOE y Ciudadanos- quiere por fin erradicar esa coda infernal de los informativos radiofónicos que vocifera: «Una hora menos en Canarias». Así que todo estupendo. Pero es ahora la ciencia la que contradice la opinión generalizada: el huso horario actual no es el culpable de nuestros males laborales y advierte de que su modificación en solitario no mejoraría nada.

Un estudio de José María Martín-Olalla, profesor de Física de la Universidad de Sevilla, demuestra que los horarios británicos e italianos no son tan distintos a los nuestros y que España no sufre de jet lag por emplear el huso de Europa Central. Se acabó el manido lema de Spain is different.

Un elemento vital en esta consideración es la duración del día invernal, ya que éste fija a partir de qué horas es siempre de día. A 40 grados de latitud (Madrid) tiene una duración aproximada de nueve horas, mientras que a 50 grados (Londres o Berlín) es de siete horas y 30 minutos; por lo tanto esta perdurabilidad es independiente de la elección del huso. La localización de España nos concede más luz y más margen para organizar nuestras actividades. Si usted sale en invierno de trabajar a los seis, verá que está anocheciendo. Si se retrasa el huso, como planean los políticos, y sigue saliendo a las seis, lo haría aún más entrada la noche. Nos esperaría una mañana con más claridad y una noche más oscura.

A día de hoy, la actividad solar implica que los horarios en España están acompasados con el meridiano. Éste es una línea imaginaria que actúa de perro lazarillo de nuestra esquizofrenia temporal. Su papel regulador de los husos nació de una convención. A finales del XIX, el desarrollo de los transportes y las comunicaciones requería de un sistema de registro universal de las horas. Se designó el Meridiano de Greenwich y se determinó que allí residían la longitud 0º0’0” y el origen del tiempo. El Sol pasa a intervalos regulares por cada meridiano, lo que nos permite definir el día, las horas y los segundos.

El extranjero (y muchos españoles) siempre tienen la percepción que en España se hace todo a destiempo. El mismo George Orwell, como recogió en su Homenaje a Cataluña (1938), quedó fascinado al descubrir, durante la Guerra Civil, cómo en castellano la palabra ‘mañana’ sirve para traducir tanto tomorrow como morning. Consideraciones literarias aparte, el día invernal mitiga las diferencias de los supuestamente peregrinos horarios españoles. «La hora del almuerzo en Italia, Reino Unido y España ocurre unas tres horas antes del anochecer invernal y sus horas de la cena entre tres y cuatro horas después que dicho anochecer», explica Martín-Olalla.

La ARHOE (Comisión Nacional para la Racionalización de Horarios) considera que nuestros horarios son irregularmente tardíos -no por culpa del huso horario sino por la falta de políticas de conciliación-, y lidera la lucha contra el ‘presentismo’ constante en el trabajo. Esta asociación apunta un dato de la Organización Mundial de Salud que afirma que los españoles dormimos 53 minutos menos respecto a nuestros vecinos de la Unión Europea. Sin embargo, el análisis de Martín-Olalla de las encuestas de uso del tiempo de varios países desmiente tal afirmación de la OMS. . Para el profesor es cierto que España es uno de los países europeos donde los trabajadores duermen menos (Dinamarca es el más insomne), pero tan sólo media hora respecto al líder en tiempo de sueño, Francia. Lo curioso es que el país vecino tiene la misma anomalía en el huso horario que España.

Conciliar los horarios en nuestra sociedad requiere de importantes medidas tanto de la Administración como de los empresarios. Queda mucho por hacer, pero una cosa está clara: la culpa de sus jornadas maratonianas en la oficina no es del sol.

Fuente: EL MUNDO, Jorge Benítez, Todología 
http://www.elmundo.es/papel/todologia/2016/05/16/5735b996e5fdeaa2438b4694.html