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ASÍ ES LA NUEVA OFENSIVA ANTITABACO… Y SU IMPACTO ECONÓMICO EN EL SECTOR

Este viernes entra en vigor la nueva normativa europea que obliga a cambiar las cajetillas

Empresas y fabricantes temen el impacto económico de algunas de las medidas que consideran “demasiado restrictivas”

Han pasado cinco años de la última gran ofensiva en la guerra contra el tabaco (cuando se amplió la ley de 2006 y se prohibió fumar en bares, restaurantes y sitios cerrados, además de en centros de trabajo) y hoy hasta a los propios fumadores les cuesta pensar en que hubo una época en la que daban caladas entre bocado y bocado o en la que podían fumar en la oficina. Aunque esta realidad sin humos está hoy más que normalizada, la aplicación de aquella directiva europea inquietó entonces a un sector que temía por su supervivencia.

Ahora que afrontan otra oleada de cambios legislativos encaminados a reducir el vicio entre la población, empresas y fabricantes vuelven a sacar la calculadora. Temen que estas modificaciones traigan consigo un aumento del contrabando, el cierre de estancos y una pérdida de ingresos fiscales por culpa del tráfico ilícito.

El próximo viernes comenzará a aplicarse la directiva Europea de Productos del Tabaco que se aprobó en 2014. Esta contiene “algunas medidas muy restrictivas e ineficaces que pueden generar distorsiones en el mercado y pueden poner en peligro la viabilidad de uno de los sectores más hiperregulados y gravados (el 77% del precio del paquete de tabaco son impuestos)”, según denuncia Juan Páramo, portavoz de la Mesa del Tabaco.

A partir del día 20 todos los países miembros tendrán que adaptar sus respectivas leyes a esta regulación común que conlleva, como principal medida y la más controvertida, un cambio en los paquetes de cigarrillos, con una mayor presencia de las alertas sanitarias y una menor visibilidad de la marca, que prácticamente desaparece del envase.

“Nos preocupan las consecuencias que pueda acarrear esta nueva regulación, pues siempre que ha habido cambios ha aumentado el tráfico ilícito de tabaco”, lamenta Lucas Fernández, de la plataforma del tabaco, que destaca una pérdida de más de 1.000 millones de euros al año en impuestos asociados que se dejan de ingresar por el tráfico ilegal.

Cierre de estancos

En España hay 13.000 estancos, aunque “el número está descendiendo” y en provincias como Cádiz, donde el contrabando representa casi la mitad del consumo, se ha cerrado un 40% en los últimos tres años.

Según dice Fernández, el número de establecimientos que se han puesto en venta se ha triplicado en los últimos dos meses, precisamente “por la incertidumbre que hay ante los cambios”. “Si seguimos así se podrían cerrar unos 300 estancos este año”, destaca Fernández, que recuerda que “esto no significa que la gente fume menos, sino que optan por el tabaco clandestino”, más barato y libre de impuestos.

El del tabaco es uno de los sectores más regulados del mercado y uno de los más gravados. La recaudación fiscal asociada a este producto ascendió a 9.137 millones de euros en 2015, a pesar de que las ventas totales de tabaco bajaron un 0,77% (más de 55.000 millones de toneladas y 2.325 millones de cajetillas).

En España, la presión fiscal sobre la nicotina ha crecido un 600% en los últimos 25 años. En este sentido las empresas y fabricantes advierten que los cambios bruscos en la regulación o la fiscalidad del producto “pueden fomentar el contrabando: el cigarrillo es más barato y accesible a los menores y el estado recauda menos dinero en impuestos”.

Mario Espejo, de la Unión de Estanqueros, dice que al menos “no se ha aplicado el proyecto inicial, que contemplaba la cajetilla genérica. Podía haber sido peor. Casi tenemos que decir ‘virgencita, que me quede como estoy'”. No cree que vaya a tener un impacto en el consumo, pues “la gente se acaba acostumbrando a las imágenes, por impactantes que sean”.

El del tabaco es uno de los sectores más regulados del mercado y uno de los más gravados. La recaudación fiscal asociada a este producto ascendió a 9.137 millones de euros en 2015, a pesar de que las ventas totales de tabaco bajaron un 0,77% (más de 55.000 millones de toneladas y 2.325 millones de cajetillas). En España, la presión fiscal sobre la nicotina ha crecido un 600% en los últimos 25 años. En este sentido las empresas y fabricantes advierten que los cambios bruscos en la regulación o la fiscalidad del producto “pueden fomentar el contrabando: el cigarrillo es más barato y accesible a los menores y el estado recauda menos dinero en impuestos”.

Nuevo empaquetado

En concreto la nueva norma europea tiende a uniformizar los envases, aunque sin llegar al empaquetado único que ya se aprobó en Australia en 2012. En el nuevo diseño de cajetillas, las advertencias sanitarias deberán cubrir al menos el 65% de ambas caras de los paquetes y se situarán en la parte superior, la más visible. En este espacio se mostrarán hasta 14 imágenes nuevas de pulmones o gargantas dañados por la nicotina, que irán rotando de manera proporcional.

Además, también habrá avisos en los laterales de las cajas, algo que ahora no sucedía. Ocuparán el 50% de la superficie con dos lemas fijos: “fumar mata” y “el humo del tabaco contiene más de 70 sustancias cancerígenas”. Las nuevas cajetillas ya no especificarán los ingredientes, como sí ocurre ahora.

Las empresas ya están fabricando los nuevos formatos, que empezarán a venderse a partir del viernes y que convivirán con los antiguos durante un año, que es el plazo de adaptación que ha dado Europa para aplicar la medida.

El sector considera que esta medida “es restrictiva e ineficaz” pues el espacio dedicado a la marca quedará reducido a la mínima expresión. “Supone limitar de manera brutal el espacio de las marcas, es casi una expropiación. Al no poder diferenciarlas, los consumidores ven reducida su capacidad de elección”, apuntan en la Mesa del Tabaco, que hace de portavoz de las empresas del sector.

“Se pierde la marca”

Tabacaleras como Philip Morris recurrieron la directiva al considerar que las medidas violan la libertad de empresa. Sin embargo, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea desestimó estas reclamaciones la semana pasada y avaló la norma.

http://auxmundus.com/es/tribunal-justicia-la-ue-rechaza-la-denuncia-philip-morris-etiquetado-las-cajetillas-cigarrillos/

“La marca es un valor fundamental en cualquier sector y cuando se minimiza o se pierde su valor, la consecuencia es que el precio se convierte en el principal elemento de la decisión de compra del consumidor, que optará por marcas más baratas y de peor calidad. Si esto ocurre habrá una pérdida de valor en cada eslabón del sector, del que viven 61.000 personas en España, sin que por ello se consiga disminuir el consumo”, explica Juan Páramo.

La del empaquetado no es la única novedad de la directiva. Esta tambiéncontempla la prohibición de los cigarrillos mentolados, al considerar que hace más atractivo el consumo de tabaco entre los jóvenes, aunque deja a las empresas hasta 2020 para dejar de fabricarlos.

Por este mismo motivo prohíbe los cigarrillos con aromas característicos. Esta restricción no afecta a los puros ni al tabaco para pipa. Los paquetes antiguos podrán venderse hasta que se agoten. Además, el formato de tabaco de liar de menos de 30 gramos desaparece.

En cuanto al cigarrillo electrónico, los fabricantes tendrán que incorporar advertencias y no podrán superar los 20 miligramos de contenido máximo de nicotina.

Inseguridad jurídica

Ante estos cambios, el sector denuncia la inseguridad jurídica que tienen los fabricantes y distribuidores pues, a pesar de que las medidas deben empezar a aplicarse ya, en España la Directiva aún no se ha transpuesto.

“Por la inestabilidad política o la ausencia de Gobierno, el caso es que no se ha aprobado, y esto genera inquietud”, dice Juan Páramo, que aclara que, según el Tribunal Superior de Justicia Europeo, aquellos artículos que “son claros y precisos” son de aplicación directa.

Si el articulado sobre el nuevo empaquetado de cigarrillos “está claro”, no ocurre lo mismo con los puros, puritos y el tabaco de pipa, donde Europa “deja a cada país la opción de aplicar la misma norma que afecta a los cigarrillos u otra específica”. “Esta incertidumbre genera inseguridad jurídica y no deja tiempo a los fabricantes para hacer los cambios a tiempo“, explica el portavoz del sector.

El sector teme el impacto económico que puedan tener todas estas medidas, que de entrada ya están obligando a cambiar los procesos de fabricación y empaquetado, aunque aún ha cifrado el posible daño. Tampoco el Ministerio de Agricultura, que destaca que “es complicado hacer previsiones sobre futuros impactos”.

El sector duda, sin embargo, de que las medidas vayan a contribuir a reducir el consumo, tal y como se pretende, pues “no hay ningún estudio que avale que el aumento de las alertas sanitarias en los paquetes hagan que la gente fume menos“, dicen en la Mesa del Tabaco.

¿Hacia el paquete genérico?

Algunos países, como Francia, Irlanda y Reino Unido irán más allá en la aplicación de la norma y van a comercializar la cajetilla genérica, como hace Australia desde 2012. Páramo critica que esta medida sólo ha perjudicado a las empresas pero no ha tenido un impacto en el consumo en el país, donde “hay una caída en la población fumadora desde hace años, pero no se ha apreciado un descenso significativo desde su aprobación”.

Sin embargo, dice, el consumo de cigarrillos ilegales sí ha crecido un 22% y también lo ha hecho el número de fumadores de entre 12 y 17 años, que ha pasado del 2,5% en 2010 al 3,4% en la actualidad, según datos del propio Gobierno australiano.

España es uno de los países con una regulación más avanzada en el control del tabaco. No se puede fumar en lugares públicos y hay restricciones en los puntos de venta para que los menores no puedan comprar. La publicidad y el patrocinio están prohibidos desde hace años, algo que aún no sucede en Alemania, que ha tenido que modificar su Constitución para poder aplicar esta medida.

Fuente: EL MUNDO, Adelta, Mesa del tabaco, INE
http://www.elmundo.es/economia/2016/05/15/57347c7be5fdea5f578b45fe.html